Sandra + Alex (parte 1)

by olivia
22 octubre, 2013

 

 

El mar.

Adoro el mar y lo que me cuenta. El mar habla, si está cabreado te lo dice, si está contento también. Cambia de color cual camaleón.

En mi familia tiene un significado aún más fuerte. Allí descansan los que más queremos, nos acompañan cada día y les pensamos en ese azul que tantas cosas buenas nos da.

El mar es tan agradecido que nos da de comer, nos aguanta en nuestros juegos desde pequeños y las basuras que en él vertemos.

Como dice la canción de Serrat, yo nací en el Mediterráneo y el que nace en el Mediterráneo sabe de lo que hablo. Siempre recordaré el olor a madera barnizada de El Club Náutico de Benidorm. Mis padres nos llevaban desde muy pequeños a pasar los domingos allí.

Benidorm tiene dos playas enormes y preciosas, pero nosotros íbamos a la playita del Club que era un trocito pequeño lleno de barquitas de pescadores, con reflejos del aceite y el gasoil en el agua y llena de pececitos y diversa fauna que se alimentaba de los restos del pescado que traían los pescadores.Nos encantaba bucear entre ellas y pasábamos horas viendo a los pececitos cerca de nuestros pies.

Pero lo más importante es que en esa playita nos juntábamos todos, los primos (bueno, las primas ya que primos sólo estaba mi hermano), tíos, familia y amigos del pueblo, els de tota la vida. Todos con nuestros cubos, palas, sombrillas y sillitas plegables de bajar al Club. Recuerdo que el tramo de las escaleras del Club a la orilla quemaba como un demonio. Corríamos como si nos persiguiera un león.

¡Qué días más auténticos y llenos de felicidad! Si había suerte llegábamos a casa con un montón de lapas cogidas con el Yayo en las rocas o algún erizo cogido con mucho cuidado. Si había muchísima suerte nos íbamos con el Tio Jacinto en la barca a pescar al curri… Esos días los tengo guardados con sal en la piel.

Me dio mucha pena que hiciesen la obra, el espigón nuevo y el nuevo Club. Está claro que era para mejorar pero echo mucho de menos los manguerazos congelados antes de subir, las escaleritas con maromas como agarraderas y el salón del dominó… Se llevaron los restos de nuestro sitio preferido pero nosotros aún conservamos sus fotos, sus olores y sus recuerdos.

A mi mar yo le llamo «caldo de culturas». A veces pienso en todo lo que el mar ha vivido y todos los tesoros que guarda, desde batallas, rutas de mercadeo, galeones llenos de oro… ¡Buf! por eso le llamo «caldo de culturas», él tiene la esencia de todas las que han pasado por la historia y retiene ese poso, cual caldo hecho a fuego lento en la olla de la Yaya.

 

Cuando Sandra y Alex me contaron que su boda sería en un lugar encima del mar, todo tan cuidado, tan bien decorado y con el mar como tema, me sentí como en casa. Con todo lo que me contaron me puse a pensar sitios y se me ocurrió una pequeña playa tranquila y dos posibles sesiones. Ésta es la primera, en la que el mar es el tercer protagonista.

Quiero agradecer a Sandra y Alex la confianza en mí, sois geniales y habéis dejado que pueda ser yo misma siempre en vuestras sesiones.

Espero trabajar muchas más veces con vosotros.

 

Oli.

 

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

    3 comments

  • Eva 22 octubre, 2013
    Reply

    Oli!! Me encanta! Eres una artistaza 🙂

    Un besito!!

  • REGINA PEREA 22 octubre, 2013
    Reply

    Preciosas fotos y preciosa entrada, con el mejor tema que podías tocar «EL MAR». Espero con ansiedad la segunda parte.
    Besitos.

  • Cyntia 23 octubre, 2013
    Reply

    Cada vez que veo tus trabajos me siento más afortunada de que vayamos a ser parte de tu cajita de crear. Me encanta tu trabajo!

  • Leave a comment

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad